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Semana 34: Constancia y continuidad

Migsar Navarro - 2026-08-21

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Estos últimos años han sido bastante difíciles, por muchas cosas, no puedo decir que sean personales o profesionales, porque al final todo está relacionado. Cuando vivía en Monterrey un amigo que había vivido en España cinco años, después de que le preguntara me dijo que había vuelto porque no le había gustado, no lo entendí, ¿Cómo era posible que a alguien no le gustara vivir en el mundo desarrollado? Ahora con alrededor de diez años viviendo en Portugal lo entiendo perfectamente, pero me resulta muy difícil explicarlo, y me resulta aún más difícil saber que no puedo hablar de eso con personas que considero cercanas sin que el fanatismo entre y las ideas inculcadas salgan a flote. Uno no se da cuenta, pero es muy difícil hablar con los adultos, no somos más racionales que los niños, pero hemos aprendido a crear mucho mejores excusas con la experiencia de vida que cargamos. A veces quisiera regresar a México, pero no para aprovechar los privilegios que puede otorgarme el haber vivido en Europa, en este momento el único motivo para querer ir a otro país de Europa, lejos de ser admiración sería comodidad, saber que la vida será más fácil para mí aunque signifique perpetuar un sistema que hará la vida de muchos otros más miserable, incluídos una buena parte de países europeos de segunda, porque existen, como Portugal, lo que país de segunda significa lo dejo a criterio de cada quien. Me gustaría mucho ir a vivir a Asia, en particular a China, pero también lo veo bastante difícil sin aprovecharme oportunísticamente de las diferencias sociales y jugando un papel que no me gustaría, pero sigo pensando en alternativas. Creo que a veces uno tiene que aprender a ser más egoísta y sólo pensar en lo que uno quiere.

Estoy en una situación financiera muy difícil y he reflexionado mucho acerca de como enfrentar los problemas que tengo, pero hasta ahora aunque encuentro varias posibilidades no encuentro una única solución que sea clara y que aunque sea laboriosa o requiera mucho esfuerzo sea sencilla de definir y seguir. He dejado de hacer muchas actividades que me gustaban para buscar una igualdad que no estoy logrando y que, al parecer, a nadie le importa. Me aferro a la idea de que si logro influir positivamente en la vida de mi hija todo habrá valido la pena, pero se vuelve difícil definir que significa influir positivamente. Cuando nació quería escribir varios libros de cuentos para ella, no lo hice, ahora crece mucho más rápido de lo que parece y en lugar de tener más tiempo para hacer esas cosas tengo menos. No quisiera decepcionarla, pero tampoco quisiera que el hecho de no decepcionarla se deba a cambiar sus criterios de evaluación, y no a cumplir muchos de los sueños que tenía para ella, y de los que ella tiene ahora. Tristemente veo que el primer caso es mucho más común, la mente humana termina por adaptar la historia de cada individuo a aquello que es más llevadero.


Voy a terminar aquí porque decidí que sólo escribiría hasta las 10:00 y ya faltan seis minutos. Quería escribir sobre mi problema para usar las redes sociales, en particular LinkedIn, y no, no se trata de adicción, sino de una necia determinación por no usarla bajo criterios que no considero éticos, aunque al parecer a nadie le importe, la idea de que lo que importa son los resultados, está más arraigada de lo que parece.