A veces no sé que escribir pero tengo muchas ganas de escribir algo, sin embargo, últimamente las ganas se apagan al pensar en el propósito, y, como alguna vez había escrito en otro blog, creo que asumir que somos los únicos que nos sentimos de cierto modo, o que pensamos de cierto modo es un grave error. Al final, la lógica y la razón quedan de un lado y el sentimiento del otro, la mayoría de los seres humanos lidiamos con los mismos problemas, por eso es tan fácil el marketing cuando se quitan los sentimientos, pero cada quien lo hace de distinta manera.
Hay tantas cosas que hacer, y me pierdo ayudando a gente que no me ayuda, preocupándome por gente a la que no le importo, al final se trata, de acuerdo a la narrativa dominante, de mantener una imagen de éxito por el mayor tiempo posible, no importa que sea sólo una máscara. Todo mundo lo critica, pero todo mundo lo sigue haciendo, se entiende, al final es un instinto, y es costumbre. Pienso cada vez más en las definiciones, en lo que consideramos cierto, en lo que damos por sentado, en lo relativo de tantas cosas y como nos perdemos en un abismo de seguridad, que termina por ser una de tantas drogas modernas.
Hoy quería escribir por desahogarme, quizá sin sentido, al final me gustaría encontrar un poco de empatía, pero creo que la realidad será simple crítica, la misma de siempre, quizá tendría que inventarme un pseudónimo y empezar otro blog para romper con la racha, pero al final, como con los criminales, un pequeño error de cálculo, la incapacidad de romper quirúrgicamente con el pasado, vuelve a traer la vieja personalidad de vuelta.
Cuando uno crece se da cuenta de como puede ser al mismo tiempo tan simple y tan terriblemente difícil cambiar el rumbo, llega un punto en la vida, que presumo que es en algún momento antes de los 10 años, en el que los errores dejan de tener corrección y empiezan a acumularse, nadie lo dice, todos lo saben. Hay tantas cosas que no se dicen.
Mi consejo a los más jóvenes, sobre todo a mi hija, es algo que quisiera escribir aquí, pero que no puedo, por la ansiedad que me genera pensar en tanta estupidez que la gente dice, al final no se trata de una estrategia de mercadotecnia, sino de una opinión honesta, pero parece que no hay mucho espacio digital para las opiniones, sólo para las intenciones, el consejo tendrá que estar encriptado en algún lugar perdido sin acceso a la red, espero poder tenerlo listo a tiempo.
Quería escribir algo, y creo que me siento mejor, escribo para mí, no para los otros, pero me gustaría que no tuviera el impacto que tiene en encontrar trabajo, en el dar forma a una carrera, en la elaboración de un discurso universal que termina por ahogar todas las pequeñas voces que ahora existen en una monótona respuesta probabilística.
He estado trabajando dos días a la semana en la renovación de una propiedad, o mantenimiento, quizá porque todavía no he renovado nada. Me sorprende lo fácil que es voltear al otro lado y continuar con la vida, los contenedores de basura llenos de desperdicios de construcción de las exitosas empresas de construcción que operan a nivel casi familiar en Espinho, el abandono de los espacios públicos a favor de iniciativas un poco más mediáticas. Me sorprende que quien no me conozca fácilmente podría incluirme en ese otro grupo, aún con toda la ansiedad con la que estoy luchando, por lo tanto, me niego a pensar que no haya otros a los que les interese una realidad un poco diferente, simplemente es muy difícil organizarse.
Me he dado cuenta de que necesito mi espacio personal, en los próximos días tendré listo un lugar separado para mi presencia “profesional”, aún no me queda claro el por qué lo necesito, pero parece ir con las buenas prácticas de SEO.