Mientras caminaba para la oficina reflexionaba en las cosas que he querido hacer y las cosas que he hecho. Las últimas dos semanas estuve enviando solicitudes de empleo por todos lados y además estuve trabajando en algunos proyectos personales, hasta ahora todas las respuestas de las solicitudes han sido negativas, creo que tiene mucho que ver que me he negado a usar LinkedIn. El blog no se trata de una queja sobre LinkedIn así que dejaré de hablar de eso, pero me parece triste la influencia tan grande de las conexiones sobre las capacidades.
A veces me parece que las reflexiones más interesantes suceden en conversaciones con mis amigos, no es de extrañar debido a que vivimos lejos y sólo hablo de cosas técnicas por medios digitales, aquí en Espinho no conozco a nadie con quien hablar de eso. Ayer hablaba con un amigo sobre como cambia la tecnología la forma de contratar, y como era difícil en una edad adulta conseguir trabajo a menos que se trate de un peso pesado del código abierto. Mi amigo me comentaba que mucha gente muy joven es increíblemente capaz en su trabajo, y que uno como viejo tiene que ser excepcional para justificar el valor. Me surgen varias preguntas:
Sí, definitivamente, por muchos factores, pero tendríamos que pensar cuales son relevantes y cuales son una consecuencia de nuestras acciones como sociedad. Creo que es más evidente conforme uno crece, pero definitivamente la edad no es todo. Al crecer el cuerpo cambia, algunas cosas que antes eran posibles ya no son posibles, y otras que antes no eran, lo son, no es todo negativo. No puedo hablar de toda la gente, pero yo me sorprendo de lo poco que duermo a mis 42 años, creo que de algún modo tiene que ver con mi familia, en términos genéticos, quizá, pero también en términos de ejemplo, siempre vi a mis abuelos y a mi papá levantarse temprano y creo que fue algo que terminé por adoptar; es importante dejar claro que no estoy cansado, sino que después de ciertas horas de sueño me levanto automáticamente. Tengo que cuidar mucho más mi alimentación y mi postura, antes no me importaba, ahora sí, no puedo trabajar en posiciones extrañas porque después tengo mucho dolor en la espalda, dejé de tomar irritantes porque si me siento mal no logro trabajar, pero curiosamente, es mucho más raro que me sienta mal.
Creo que la experiencia hace una diferencia muy grande, de joven uno quiere encargarse de lo divertido, como adulto la gente normal, en la que posiblemente no entran la mayoría de los tech-bros y billonarios, entiende que las cosas se logran como proceso, y que todos los procesos tienen partes que uno disfruta mucho y otras que uno no disfruta. Creo que un adulto tiene más capacidad para mantenerse firme y no dejarse llevar por tendencias o emociones. Hasta que medida eso sea bueno o malo, dependerá del contexto, por poner un ejemplo, en términos de consumo es siempre mejor que la gente no madure, que siga comprando impulsivamente, que no sea capaz de aguantar el deseo de tener lo último, y que viva endeudado.
En cuanto al dinero también existe una gran diferencia, no se puede hablar de absolutos, pero creo que uno cuando es joven cobra por lo que necesita, no por el valor que tiene para la empresa el trabajo que uno hace. Puede cambiar un poco cuando se tiene una buena orientación, generalmente esto sucede a través de familia o amigos de la familia, no a través de amigos profesionales.
A veces se habla de valores fijos y se intenta trivializarlo con términos totalmente polarizados como bien y mal, pero cada vez existen más estudios que demuestran que no es el caso. El concepto de felicidad ha cambiado, los horarios de trabajo han cambiado, la idea de lo que eficiencia significa ha cambiado. También cambian otras cosas de las que se habla menos, cambia como se construyen las redes de trabajo y cambia cuál es el propósito mismo de trabajar y del trabajo.
Hay otras cosas que no cambian tanto, aunque los medios nos hacen creer que sí, la importancia del entorno inmediato para establecer conexiones sociales, las formas de competir para obtener las cosas que se quieren, la idea de la riqueza, y la idea de la superioridad de un grupo de personas sobre otro.
Todo esto impacta lo que se valora de un candidato. Así como antes era común que las personas trabajaran toda la vida en la misma empresa y ahora se ha logrado romper esta idea en muchos lugares, se han creado otras como la idea del valor de los datos y de las métricas, ahora se justifican decisiones “usando los datos” y para las empresas es importante que los candidatos sepan hacerlo, pero es mucho más difícil probar que las decisiones tomadas realmente son las mejores decisiones, eso generalmente sólo se asume.
En general me parece que se sigue una narrativa de valores universales pero cada vez es más evidente que la universalidad no es tan universal como se piensa, y ante el fracaso generalmente se recurre a violencia de muchos tipos, económica, verbal, física, etc. Se establecen falsas relaciones entre conceptos, se asume que las posiciones de liderazgo son para los más grandes, pero al mismo tiempo, son cada vez menos las personas que tienen un mayor poder, incluso en las escenas de las startups, el poder muchas veces no está en donde parece. Se adoptan modelos que prometan ser rentables por tiempo indefinido sin pensar en las consecuencias o si realmente es deseable. Tal vez todo esto no es tan nuevo como parece, tal vez ya ha pasado en otros contextos.
Contestando sólo la primera pregunta del tercer punto y dejando el resto para el lector, me parece que los jóvenes y los viejos no tendrían por qué competir en una empresa balanceada, existen tareas que son más adecuadas para jóvenes y otras que son más adecuadas para viejos, y sobre todo, me parece que se deben evitar las generalizaciones, ahora más que nunca existen muchas estilos de vida que antes eran imposibles. Sin embargo, son las empresas las que fomentan esta competencia para obtener beneficios, pero al final las empresas están hechas por personas, que siguen estos patrones de discriminación.
No existen evidencias que sustenten ninguna práctica discriminatoria en términos científicos, es decir, en ninguno de los grupos existe una parte que sea intrínsecamente mejor que otra bajo un criterio dado, lo que es mucho más fácil es continuamente ir modificando el criterio para que el grupo en el poder sea el que cumple mejor el criterio dado, y, tristemente, en ese sentido, si existen grandes diferencias entre los distintos grupos establecidas lentamente a través de procesos históricos.
Me sorprende que gente extremadamente capaz esté mucho más interesada en el dinero que en usar sus capacidades, pero ahora, después de lo que estoy pasando para encontrar un trabajo, lo entiendo perfectamente, se habla de muchas cosas pero al final el dinero hace una gran diferencia. Por otro lado, hay muchas formas de hacer dinero, pero no todas son iguales, y no todas son compatibles con la educación que uno recibe. Eso se vuelve algo muy importante a la hora de conseguir trabajo.
Me parece que estamos entrando en una etapa en la que las cosas están muy lejos del punto de equilibrio, tanto para las empresas como para los individuos que buscan trabajo. Pienso que en buena medida se debe a algunas ideas sobre lo que es socialmente aceptable, que han cambiado recientemente y terminan por hacer mucho más difícil que la empresa y el candidato estén alineados, al final siempre hay gente dispuesta a trabajar por muy poco, sobre todo cuando existe mucha gente pobre, pero no sé si sea sostenible a largo plazo.
Esto me lleva a otra de las cosas que he querido investigar pero nunca he tenido tiempo ni he sabido como para que sea útil y no sólo un pasatiempo: el mundo habla de hacer el bien pero premia al que hace mal, o hace el bien a medias más que al que realmente hace el bien. Al final hacer el bien es algo relativo, pero me parece que la idea se mantiene cambiando por terminos semejantes, el problema es la incongruencia entre lo que se dice y lo que se hace. Me gustaría hacer una simulación, un modelo como el juego de la vida que se trate de ver que tanta inercia debe de tener una idea mala antes de convertirse en buena simplemente por la adopción.